domingo, 8 de junio de 2008

LOS MISTERIOS DE SOBA

Esta vez nuestra nave planea sobre los verdes montes del Valle de Soba. Adentrándonos en sus bosques y sus cuevas encontramos un paraje bucólico donde la naturaleza y el hombre aún conviven en armonía permanente, un valle poco reconocido pero que alberga misterios, leyendas e historia que colmarían la imaginación del viajero más perspicaz. Bien lo saben los cántabros que encuentran en sus entrañas la maravillosa imagen de una Cantabria ancestral que parece negarse a desaparecer en los albores del siglo XXI. Colócate pues viajero tus mejores alforjas que Soba nos abre sus misterios telúricos de sombras y gélidas brisas mostrándonos el camino que siempre se ha de repetir...preparado?

Salud y paz



Adentrándonos por la carretera de Ramales a la Gándara se empieza ya a notar la sensación de adentrarse en un mundo diferente, mágico, donde la naturaleza y sus fuerza aún mantiene una lucha con el hombre cara a cara. Sus incontables curvas nos llevan al corazón mismo de la leyenda, rodeados de imponentes montes y frondosos bosques. Podemos allí hablar con cualquier paisano y saldrán a la luz míticas historias y leyendas cargadas de nostalgia y emoción . La más famosa sea quizás la que trata sobre la famosa “Cascada del Asón”, caída de agua de espectacular visión y que da nacimiento al río (foto que acompaño) que cuenta la leyenda que de frente a la cascada, existía una cueva (casi hundida a día de hoy por la construcción de la carretera) en la que vivieron existencia secular dos hermanas Anjanas con apariencia de humildes ancianas. Pocas veces se dejaban ver bajo formas de juventud y belleza. Una tenía los cabellos de oro y la otra, de plata. Las dos, muy buenas; pero ésta última tenía un carácter tan alegre, que sus risas, aunque invisibles, y sus humorísticas aventuras, servían de comentario no siempre amable en las veladas invernales de los habitantes del valle. No es de extrañar que dieran que hablar y como muestra contamos algunas de las historias que se la atribuyen a nuestra dicharachera anjana:


Se cuenta la historia de un tal Juan que levantándose muy temprano para ir el primero a la feria de ganado de Arredondo trata de enfundarse en el traje de fiesta, cosa que le es imposible hacerlo por estar cosido muy finamente por varias partes. Su carácter salta violentamente, y entonces oye una risa lejana y armoniosa como música, que le explica el misterio y calma en el acto la nube de furor...

Otra historia nos cuenta que un tal Pedro fue despertado por los campanos de las bestias bajando rápidamente a la cuadra y allá baja Pedro con su cachaba y su candil. ¡Señor! Ni un animal se movía y hasta el collarón colgado de la viga se dedicaba a su danza fantástica. ¡Por ahí anda la anjana de plata! Suena el violín de una risa no se sabe dónde y retorna la tranquilidad.

Otra nos habla de Lola, la gentil que lleva las vacas al prado cercano. ¡Ay madre! ¿Qué les pasa a las ternerucas? ¡Buen ñudo les hicieron con los rabos! ¡No tiréis, tochas! Y la güela dice: ¡Chacha! La anjana blanca anduvo en ello... Y la gentil pastora suspira: ¡Si la anjana me diese un buen novio!...



Éstas son sólo algunas de las historias que cuenta la tradición popular y oral de la chistosa Anjana y que llevo a la su hermana a hacer caso de las quejas de los inocentes vecinos del valle y, tras mucho meditar, decidió llevar la tranquilidad a los apacibles habitantes de la cañada. Y una noche, mientras dormía su alegre hermana, mediante signos y palabras cabalísticas, la trasladó invisible hacia la naciente del río y allí la sumergió confundida con la roca. Pero como era de noche sin luna, no observó que la larga cabellera argentada quedaba flotando al aire. Así fue que antes se deslizaba el agua desde la altura plácidamente por la pared del cantil. Y desde aquella noche es la cabellera de plata de la Anjana blanca la que llega hasta el fondo, vehículo de las gotas invisibles. Porque no hay que dudar que es de plata pura; pero acontece que para quien va a llenar de ella odres y marmitas, presto se le trueca en agua fresca y transparente. Y ante esta última humorada suena el rumor de la cascada mágica, que no es otra cosa que la Anjana, que siempre ríe y ríe.

No obstante, tiempo después su hermana de áureos cabellos quiso voltear la situación y devolver a su hermana a su estado natural una vez cumplido su castigo por las fechorías cometidas, pero ¡ay! Que había olvidado el hechizo que debía usar para deshacer el anterior y cuenta la leyenda que marchó por Hornedo hacia Bernavinto, bajo cuyo lago dicen que existe un palacio maravilloso, donde se guarda monumental biblioteca de libros perdidos o aun no conocidos, y hasta hoy se encuentra allí la vieja Anjana rebuscando entre sus libros para encontrar las mágicas palabras que devuelvan la vida a su hermana y, curiosidades de la vida, mientras una ríe en su obligado encierro dando nacimiento al Asón con su bella cabellera, otra llora encerrada en busca del remedio que permita deshacer el entuerto que provocaron sus propias palabras....así que compañero si vas a la cascada, mantente en silencio avezado viajero y escucharas las risas y lágrimas de dos hermanas que aún rezuman por el valle de soba.....




Para más información la web:Para más información la web:server3.foros.net/viewtopic.php?p=6064&mforum=forucantabria (foto extraída de la web) y como siempre para más y mejor información de este artículo y de Cantabria en la red en la revista de CAJA CANTABRIA: http://www.cajacantabria.com/

sábado, 17 de mayo de 2008

LA GATA NEGRA



Nos adentramos esta vez en los sibilinos sueños de la razón, en las perdidas epopeyas de la tradición. Vemos en esta parada la presencia de una tradición milenaria, un esbozo más de los ritos que fertilizaron nuestra tierra surgidos de la comunión con la naturaleza indómita de nuestro terruño. La Gata Negra marca la idea de la fertilidad y su íntima relación con la naturaleza, con las mieses, con la cosecha, y entronca nuestras raíces con unos ritos arcaicos presentes desde la más lejana antiguedad . Hoy veremos el camino que toma la Gata Negra y anunciaremos cual nigromantes, el futuro de un pueblo....acertarás?

Saludos y paz


En el pueblo de Carasa, el municipio de la Junta de Voto – de nuevo este municipio lleno de tradición y leyenda-, en el estuario del río Asón, encontramos una fiesta catalogada de Interés Turístico Regional y que congrega fielmente todos los 16 de agosto a gran cantidad de turistas y vecinos en la tradicional seguida de la Gata Negra.. Ritual ancestral y único en España, marca sus orígenes en la tradición agrícola y carnavalesca de nuestra tierra y revela la misteriosa relación de Cantabria con los rituales de fertilidad propios de la cultura celta. Ésta tradición se remonta al siglo XV y consiste en soltar al animal observando la dirección de su huida. Si se dirige hacia la mies es presagio de fertilidad de los campos y buenas cosechas. Si escapa camino del monte erial (Pico Velasco), es señal de malos agüeros. Durante la fiesta se lleva a cabo la lectura de las coplas. Letras que hasta ese momento eran secretas, pues se trataba de las confidencias que la gata negra había recopilado a lo largo del año. Finalizadas las coplas se soltaba al animal hacia los vecinos, que la perseguían de forma simbólica y festiva. Después las casas del vecindario se abrían de par en par. Tejados, desvanes, cuadras y cobertizos eran rastreados en una búsqueda infatigable y jaranera hasta dar con el animal.

Destaca en esta fiesta la presencia del gato como animal místico y metamórfico de viejas historias relacionadas con la brujería y la adivinación. Ya encontramos en los propios celtas la simbología del gato pues creían que los ojos de los gatos representaban las puertas que conducían hacia el reino de las hadas. Éste carácter adivinador de los gatos representado por la dirección de la carrera del gato en Carasa, se manifiesta también en diferentes lugares de otras formas a menudo bien conocidas como puede ser que si está boca arriba en el suelo, anuncia lluvia, o que si está sentado de espaldas al fuego predice frío y mal tiempo, o que si se lava las orejas avisa que habrá una visita masculina si se lava la derecha y femenina si se trata de la izquierda...etc. Es normal entonces que durante la Edad Media naciera la falsa creencia de considerar al gato negro como de mal agüero, por pensar que cumplían mandatos de las brujas y esto dio lugar a que los fanáticos sacrificaran a miles ellos por considerarlos símbolo del diablo y cuerpo metamórfico de las brujas.. En otros continentes como el Africano los brujos de las tribus zulúes preferían a los gatos de color cobrizo en lugar de los negros.

Hoy en día este carácter ritual y legendario de los gatos se mantiene en nuestra sociedad de forma más o menos superficial, especialmente de los gatos negros como el de Carasa, lo que ha llevado a que aún hoy podamos hablar de la suelta de la Gata Negra como una fiesta cántabra cargada de simbolismo, de leyenda, anclada en creencias populares muy profundas del subconsciente colectivo, símbolo atávico de conexión entre dos mundos que se mantiene y renueva cada año en Carasa.....Si este año quieres volver a contemplar la mágica de cerca, no olvides pasar por la Junta de Voto, en el pueblo de Carasa se celebra una pequeña fiesta que destila leyenda y tradición...¿hacia dónde irá el gato este año? Acerquémonos y lo veremos.....




Para más información la web:www.eldiariomontanes.es, http://www.carasa.com (foto extraída de la web) y como siempre para más y mejor información de este artículo y de Cantabria en la red en la revista de CAJA CANTABRIA: http://www.cajacantabria.com/

miércoles, 30 de abril de 2008

LAS IJANAS DEL VALLE DE ARAS

Siguiendo nuestra guía de leyendas e historias de Cantabria, dirigimos hoy nuestra nave hacia un valle y unos seres especialmente queridos por mi, en ellos encontramos e imaginamos historias de Anjanas y Trasgos rememorando los cuentos que en nuestra niñez poblaron nuestra precoz imaginación y alimentan aún hoy los ensueños de una humanidad infantil. No olvides querido lector, la próxima vez que pases por la Autovía del Cantábrico al llegar a la altura de la Junta de Voto, desviarte y conducir por alguna de sus carreteras y hacer una pequeña parada en el arcén, adentrarte entre la maleza del valle y allí esconderte, quizás en la espesura de la tarde puedas ver a una hermosa Anjana (Ijana) atusar con peine de oro y marfil sus preciosa cabellera....no lo crees??? Prueba.....

Saludos y paz

Nos encontramos en esta ocasión con la presencia del ser bondadoso y efigie de la belleza en Cantabria: la Anjana. Éstas “hadas buenas” de Cantabria plagan nuestra historia y nuestras leyendas por toda nuestra tierruca. Simplemente haremos una descripción muy sucinta de estos seres perfectos ya que en este receptáculo de ideas que es este blog albergamos la humilde esperanza de dedicar una parada íntegra a estos seres buenos del bosque. Hoy nos ceñiremos las historias de las del Valle de Aras, no sin describir a las Anjanas –Ijanas- como un ser bondadoso por naturaleza, y de gran belleza . Si alguien se pierde en el bosque no dudará en ayudarle, además si la gentuca honrada necesita de sus servicios, jamás dudará en ofrecerse. Los lazos de seda se entremezclan entre sus largos y rubios cabellos, conjuntados con sus vestimentas, también de seda blanca. Aquellos que la han visto dicen que lleva sandalias, otros que van descalzas, pero no cabe duda de que su porte y hermosura hacen que este dato sea secundario. El báculo que portan posee increíbles poderes mágicos, y se sabe que con solo tocar a cualquier bestia del campo apacigua su mal humor. Además sus poderes curativos han salvado la vida a más de un peregrino herido de gravedad en alguna cambera. Se pasan el tiempo recorriendo las sendas y caminos, sentándose a descansar cerca de las fuentes y arroyos que parecen cobrar vida a su paso. No es extraño verla conversar con las aguas, las cuales fluyen con más alegría a su paso. En todo este tiempo ayuda a los pastores, a los animales pues de hecho el corazón de las Anjanas es una rosa de gran tamaño con muchas gotas de miel y un rocío que se dice son lágrimas de la madre Dana.


Una vez vistas como son nuestras queridas Anjanas, hemos de decir que las Ijanas del Valle de Aras también son Anjanas, pero más particulares. A diferencia de las otras son golosas y glotonas. También son especialmente pícaras y les encanta hacer travesuras. Unas veces ocultan las cosas, otras, mueven los carros y cuando entran en las casas gozan revolviendo todos los armarios. Unas llevan capa negra y otras andan semidesnudas. Todas tienen un pecho muy grande que se echan sobre el hombro derecho y les cuelga por la espalda, mientras que largos cabellos rubios les cubren el cuerpo. Dentro de este valle mítico de Cantabria, cuenta su leyenda más popular que en una cueva de San Pantaleón vivían unas Ijanas respetadas por todos, pero el cura las trataba por brujas y aprovechaba los sermones para echarles la culpa de todo cuanto de malo ocurría en el valle. Ellas, ofendidas, entraban en la casa del cura, que estaba en el barrio de la Quintana, y lo revolvían todo esparciendo por las habitaciones las perolas, los atizadores y trébedes. Cuando llegó la matanza, las Ijanas escondieron todos los cuchillos y el cura tuvo que acudir a un pueblo cercano para conseguir uno con el que poder matar el chon. Al día siguiente, mientras el cura decía la misa, las Ijanas entraron en la casa y se llevaron las morcillas. Cuando regresó el cura, encontró que de la vara de la cocina colgaban las sotanas, bonetes y alzacuellos.Ayudado por un vecino, el cura amontonó varios carros de rozo a la entrada de la cueva y le pegó fuego.Todos creían que las Ijanas habían perecido abrasadas, pero a los pocos días la casa del cura apareció rodeada de tanto rozo que llegaba a las ventanas. Dicen que ellas no encontraron un tizón con el que pegar lumbre y que eso salvó al cura.
Hoy en día podemos ver a estas peculiares Anjanas corriendo los senderos de los bosques y en las noches claras se acercan a las casas y se asoman a las ventanas. Pero, hoy en día, donde más se hacen presentes es en la mente de los niños cuando, organizando alguna aventura, se acercan temerosos a la entrada de la Cueva de las Ijanas. Desde allí las llaman a grandes voces y tras lanzar algunas piedras huyen en desbandada. Despavoridos saltan las cercas de los prados y no cesan de correr hasta sentirse seguros cerca de las casas del pueblo.



Para más información la web:www.juntadevoto.com, www.sitiucosdecantabria.(foto extraída de la web) y como siempre la mejor información de Cantabria en la red en la revista de CAJA CANTABRIA: http://www.cajacantabria.com/

sábado, 12 de abril de 2008

LA VIRGEN DE LOS PASIEGOS

La nave de la historia y la devoción de nuestra tierruca nos lleva hoy a narrar la historia de la muy venerada y amada Virgen de Valvanuz, patrona del pueblo pasiego y, por ende, de todos los Cántabros. Historia sin igual la de esta Virgen que marca el nacimiento de un culto entre las hermosas montañas pasiegas, pueblo igualmente extraordinario del que ya narraremos su azarosa historia y leyenda en otro comentario a la particular imaginería de nuestra diosa Cantabria...no olvidéis rogar a la Virgen de los Pasiegos...

Saludos y paz

El azaroso camino de la historia y la leyenda de nuestra pequeña y misteriosa tierruca nos lleva hoy ante la presencia de una imagen única como es la Virgen de Valvanuz. Coronada canónicamente el 12 de Agosto de 1990 por el Ilmo. Sr. Don Juan Antonio del Val, Obispo de Santander, está sita en un extremo del Valle de Carriedo formando parte del Ayuntamiento de Selaya, siendo venerada el día 15 de agosto de cada año.
Como en otros casos ya descritos en otras ocasiones en este modesto blog, no es casual la presencia de una veneración de tal calibre en dicho lugar. Virgen rodeada de múltiples milagros de cuya muestra fueron los exvotos que durante tiempo adornaron su santuario (hoy por desgracia perdidos), nos cuenta su remota historia de la Virgen de Valvanuz que en tiempos muy remotos, antes de las “razzias” costeras de los piratas normandos, tres jinetes que venían de muy lejos, de la Castilla visigótica, escogieron un árbol que se encontraba en una pradería y bajo él enterraron algo que traían envuelto, después se marcharon. En ese lugar enterrada permaneció la Virgen hasta que un día se apareció ante un pastor en este bosque rodeada de ángeles, y le expresó su deseo de que la edificaran una iglesia para su devoción, el pastor la pidió que le señalara el lugar, entonces la Virgen pisó sobre una roca caliza por donde comenzaron a brotar aguas que nunca se agotan, dejando allí su huella, y su deseo de no abandonar aquella pradera donde llevaba oculta tanto tiempo. Transmitió el pastor el deseo de la Virgen a los vecinos de Selaya que comenzaron con la obra, pero no en el lugar señalado por la Virgen, ya que al párroco del pueblo no le agradaba especialmente el paraje por estar muy alejado. De esta forma, convencidos por el cura, trataron de edificar en el pueblo una ermita, pero los materiales que construían por el día eran trasladados por la noche al lugar de la aparición una y otra vez. Parece ser que era la propia Virgen, la que conducía una carreta de bueyes y, ayudada por dos ángeles, trasladaba las piedras hasta el sitio elegido. Finalmente, se hizo su voluntad y se levantó una primitiva ermita en su honor en el lugar donde hoy se encuentra el santuario.
Hasta hace no mucho tiempo se podían ver dentro del templo multitud de exvotos colgados en sus paredes, manos o pies de cera, rosarios, trenzas de pelo, hoy estos se han perdido y sólo nos queda un modelo pequeño de bergantín, realizado en una travesía de la “Villa de Madrid”, en la que el segundo comandante de este barco de guerra, don Gabriel del Campo y Dou, sufrió arresto, durante el cual construyó el citado bergantín. Este se lo regaló al repostero del barco, natural de Selaya, apodado Moncloa, que lo había ayudado durante su cautiverio proporcionándole las herramientas y los materiales para realizar el citado bergantín y finalmente éste, de acuerdo con su autor, se lo ofreció a la Virgen de Valvanuz y allí se conserva.
No olvidemos la próxima vez que pasemos por Selaya parar en la pradera del Santurario de Valvanuz porque, además de unos buenísimos sobaos y quesadas, reposa allí una pequeña talla que reúne una veneración tan presente y viva en nuestros tiempos que su mera presencia nos sumergirá en la magia que rodea las montañas pasiegas y la pradera de la virgen pasiega.... Nuestra Señora la Virgen de Valvanuz.

Para más información la web:
http://valvanuz.iespana.es/, http://www.ayto-selaya.com/index.php?a=vfies2, http://valvanuz.iespana.es/la_ermita.htm (fotos extraídas de la web) y como siempre la mejor información de Cantabria en la red en la revista de CAJA CANTABRIA: http://www.cajacantabria.com/

lunes, 17 de marzo de 2008

BREVE REFERENCIA A LAS MARZAS

Siguiendo la estela de tradiciones y leyendas de nuestra Cantabria indómita, esta aventura que recorremos de la mano nos lleva esta vez a la saga de las Marzas. Hermosa tradición que se mantiene en Cantabria gracias a paisanos irreductibles y que nos permite presenciar hoy en día los hermosos cánticos de las Marzas que volvieron a escucharse en las pasadas noches recordándonos ecos de un pasado muy presente. Hoy, querido lector, afina tus oídos y quizás escucharas entre las brumas el lejano cántico de unos mozos entonando las Marzas a la luz de algún viejo candil....

Saludos y paz


Las Marzas se han definido como: “Coplas que los mozos santanderinos van cantando de noche por las casas de las aldeas, en alabanza de la primavera, de los dueños de la casa, etc. Obsequio de manteca, morcilla. Etc., que se da en Cada casa a los marzantes", constituyen en definitiva una parte relevante del folclore masculino, que posee un peculiar lenguaje simbólico, de carácter polisémico, engarzado en el sistema económico y socio-cultural del que formaban parte: sociedades de "solidaridad mecánica". Se celebraban la última noche de febrero y la primera de marzo, que son las dos fechas que definen las marzas en su sentido restringido; si bien, también se practican modalidades estructuralmente semejantes a este tipo de canto en otras fechas del año.
Podemos hablar de dos tipo de marzas: las marzas con ramasqueros o zarramasqueros (personajes disfrazados y, en ocasiones, enmascarados), de las que son un ejemplo las del valle de Soba y las marzas ordinarias (sin elementos disfrazados), que son la casi totalidad.. Estaban compuestas por varones, ya que 1a ley y la costumbre de las marzas no consienten más que a mozos solteros", por ser este "un derecho indiscutido de todo mozo soltero", mozos que reciben el nombre de marzantes, marceros o pasqueros (cuando salen por Pascua).Las marzas siguen una estructura de acción similar: la primera acción ritual de las cuadrillas de marzantes era solicitar permiso: comunicar oralmente al alcalde, al cura y al maestro del lugar la celebración de las marzas. Una vez obtenida la licencia de los representación cívico-religiosa de la comunidad, el grupo recorría al anochecer las calles del pueblo, visitando todas las casas del vecindario sin distinción de estatus social.
La salida de la cuadrilla solía efectuarse de la Casa Concejo, del corral de algún marcero o del pórtico de la iglesia. Encabezados por el mozo soltero más viejo y acompañados del farolero y el cestero con su cesta de pedir las marzas, los marzantes abrían la ronda dejándose oír, mediante una algarabía de voces y relinchos (ijujús) o por medio del rezo de un Padre Nuestro o la Salve (cuando se partía de la iglesia). Al llegar el grupo a la puerta o al corral de un vecino, se detenía y el mozo viejo anunciaba la presencia de la cuadrilla con el saludo "a la paz de Dios. señores" o invocando el nombre de la persona principal de la casa: quien, a su vez, desde el interior del hogar, preguntaba: ¿quién llama?" o "¿quién va?", a lo que el caporal respondía: ”los marzantes!" o "¿dan marzas?". Cuando el dueño abría la puerta (esta función la desempeñaba el varón cabeza de familia o en su ausencia la mujer de la casa"), el responsable de la cuadrilla preguntaba: "¿cantamos, rezamos o nos vamos?”. Si en la casa había un enfermo grave, luto reciente o un dolor familiar (en casas con moribundos no se pedían marzas) y sus miembros así lo pedían (la petición de rezo recaía sobre el ama de la casa), la cuadrilla de mozos, debidamente descubiertos, con las cabezas inclinadas y arrodillados, dentro del más absoluto de los respetos y formalismos, decían: "por las obligaciones de vivos y muertos en esta casa" y rezaban un Padre Nuestro o un Ave María por el alma del difunto. Si el dueño (le la casa pedía que cantaran, al tiempo que les ofrecía un trago de vino (a veces con galletas), la comparsa cantaba las marzas en presencia de todo el grupo familiar existente. Y si había una moza casadera o un especial sentido de la hospitalidad, se cantaban las marzas largas, añadiendo al final los Sacramentos de Amor o los Mandamientos, a fin de prolongar la estancia con la moza.
Una vez recogidos los obsequios por el cestero o torrendero que los aceptaba con expresiones como: "que las ánimas lo reciban", éste hacía una primera inspección acerca de la calidad, a que a veces les engañaban dándoles huevos podridos, chorizo, tocino en mal estado 0 morcillas llenas de ceniza. La cuadrilla se despedía ofreciendo sus servicios: "que con salud nos den las marzas muchos años y saben donde nos tienen cuando nos necesiten", y exteriorizando su agradecimiento, a base de vivas al vecino donante, cuyo nombre se citaba: "¡Qué viva don Fulano y toda su familia con salud y por muchos años!", con expresiones como: "Aquí nos han dao, buen dao, ¡vivaa!'. ¡vivaaaaa!" o "tío... y tía.... ¡buen dado, buen dado, buen dado!". Si el dao era escaso estos respondían, a lo que consideraban un agravio, cantando las marzas rutonas, a través de las cuales se parodiaba y se escarnecía a todos los "miembros de la casa o a alguno en particular, dándoles una cencerrada, con los campanos.
Otra fase de las marzas consistía en un primer recuento que hacía el mozo viejo o el bolsero, en presencia de la totalidad de la cuadrilla de mozos, del dinero y de los distintos productos alimenticios, con los cuales iban a preparar la comida de las marzas o "parranda Las sobremarzas: comida, merienda o cena festiva. se celebraban "el domingo de comer las marzas" o domingo siguiente al día en que se pedían. A la cena, que, según el lugar, convocaban a toque de campana, estaban invitados los niños del pueblo y las mozas; o más exactamente, aquellas mozas en cuyas casas se había cumplido" con los marzantes. En algunas aldeas acudían como invitados, el alcalde, el maestro, el cura, y “los mozos que se hayan casado desde las últimas marzas en adelante” Finalizada la comida, el mozo viejo depositario del dinero, hacía un último recuento público del mismo. rindiendo cuentas, colocándolo encima de la mesa. Se calculaban los gastos habidos y, una vez separada la limosna para la iglesia, se establecía la diferencia entre lo recaudado y lo gastado. Si existía déficit, se completaba mediante la aportación igualitaria de los marceros, y si sobraba, pasaba a engrosar las arcas de la Sociedad de Mozos, para su empleo en otras ocasiones.

Para más información la web:
http://www.vacarizu.es/Cuadernos/Cuaderno_3/las_marzas.htm (fotos extraídas de la web) y como siempre la mejor información de Cantabria en la red en la revista de CAJA CANTABRIA: http://www.cajacantabria.com/

ANUNCIO